¡Lo tengo en la punta de la lengua! ¿Por qué nos pasa?

¡Lo tengo en la punta de la lengua! ¿Por qué nos pasa?

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Estás viendo la televisión, haciendo zapping te encuentras una película de esa actriz que te gusta, ¡si! ¡esa! La que es mexicana, ¿cómo se llama? Pero si lo sé, ¿cómo no caigo ahora en su nombre? Su apellido empieza por H o lleva una H, lo tengo en la punta de la lengua…me viene el nombre de Sarah pero ese no es..Ana tampoco… ¡¡Ahora no voy a dormir hasta que no me acuerde!!

¿Reconoces esta situación tan frustrante? A todos nos pasa de vez en cuando, queremos decir una palabra que conocemos pero en ese momento no nos sale, como si se atascara en algún sitio y parece de verdad que lo tengamos escrito en la punta de la lengua. No paramos de darle vueltas hasta que lo recordamos o nos rendimos.

Esta sensación de que el recuerdo es inminente, es lo que se conoce como punta de la lengua (PDL) y ocurre cuando la recuperación se detiene en algún lugar en el camino hacia la recuperación correcta.

Curiosidades sobre el efecto de la punta de la lengua

  •  Curiosamente no somos los únicos en hacer referencia a la lengua para describir esta sensación, en una investigación encontraron que el 90% de los idiomas encuestados utilizan la misma metáfora de la lengua, incluso idiomas como el vietnamita o el cheyenne.
  • Esta experiencia de la punta de la lengua aumenta a medida que envejecemos. Esto podría ser debido a un déficit del procesamiento. Algunos autores especifican que el envejecimiento disminuye la fuerza de las conexiones en el sistema léxico. Pero por otro lado, los mayores recuperan más nombres “objetivos” que los jóvenes, además muestran puntuaciones de vocabulario más altas que los jóvenes. Con lo cual se plantea la posibilidad de que este grupo presenten mayor numero de PDL porque saben más palabras.
  • También se ha descubierto que los bilingües tienen más PDL que los monolingües debido a que los bilingües usan palabras particulares de cada idioma con menos frecuencia, esto provoca que haya conexiones relativamente más débiles de las representaciones semánticas a las formas de las palabras y por lo tanto más PDL.

Tanto los monolingües como los adultos mayores son menos propensos a experimentar fallos de recuperación, especialmente con las palabras difíciles.

  • También se ha observado que ocurre con más frecuencia cuando la palabra es un nombre propio, ya que estos nombres implican mayor demanda de recursos de procesamiento que los nombres comunes. Un nombre común tiene una amplia red de conexiones que pueden dar información del mismo y estas conexiones facilitan la activación de la palabra que estamos buscando.
  • Y si has sido estudiante estresado en periodos de exámenes, o has sido padre o madre recientemente o si tu trabajo te causa cansancio y estrés te habrás dado cuenta que se experimentan más PDL en esos momentos que si estás descansado y relajado.
  •  Además de este fenómeno existen otros igual de curiosos y relacionados con el PDL:
    • Punta del dedo: Los usuarios del lenguaje de signos americano usan esta expresión cuando una persona está segura de que conoce el signo visual del concepto, pero no puede recordar los movimientos de la mano que expresan el significado. 
    • Punta del bolígrafo: Cuando un hablante chino conoce la palabra hablada y siente que está a punto de recordar cómo hacer el carácter escrito no recordado para esa palabra hablada.
    • Punta de la nariz: se refiere a la fuerte experiencia de que el nombre de un olor familiar se recordará en presencia de un olor particular

¿Por qué ocurre el fenómeno de la punta de la lengua?

Hay autores que sugieren que la PDL cumple con una función de monitoreo que nos alerta sobre la posibilidad de recordar cuando la recuperación aparentemente ha fallado, de esta forma nos mantiene motivados para seguir buscando la palabra bloqueada.

Esto no quiere decir que haya un problema en nuestro sistema de recuperación, al igual que la luz que se enciende en el coche para que revises el motor, nos indica que hay un problema, pero la luz no es el problema en sí. La experiencia de PDL es como la señal del coche, te alerta de un problema en la recuperación, pero la PDL no es el problema. 

Cuando una persona no recuerda una palabra de inmediato se activan los procesos metacognitivos, que están diseñados para informar a la persona si la palabra es potencialmente recuperable o no. Este sistema de monitoreo examina la cantidad de información relacionada y parcial recordada, la familiaridad de la señal e incluso la historia reciente de recuperación de la palabra en particular. Cuando este monitor se activa nos permite involucrarnos con diferentes estrategias para facilitar la recuperación. Así nos ayuda a recuperar objetivos de difícil acceso a los que, de otro modo, podríamos renunciar.

La investigación (y nuestra propia experiencia), muestra que durante el PDL, a veces se recupera información parcial sobre el objetivo en sí y también información semántica relacionada. Por ejemplo tenemos información fonológica como el sonido inicial de la palabra o el número de sílabas que tiene, o podemos saber su género gramatical. Incluso a veces los bilingües pueden acceder a la traducción equivalente en el otro idioma. Y en estudios con sinestésicos podían recordar las características sensoriales asociadas con las palabras PDL no recuperadas.

En efecto, en un experimento los participantes podían recordar si los actores y actrices eran conocidos por tres nombres (p. Ej., Catherine Zeta Jones, Sarah Jessica Parker) en lugar de dos (p. Ej., Gwyneth Paltrow, Cameron Diaz), incluso cuando en realidad no podían recordar los nombres.

Si una persona puede recuperar que una actriz usa tres nombres en lugar de dos, esto sugiere al sistema de monitoreo metacognitivo que la persona también puede poseer el nombre real, aunque en un estado actualmente inaccesible.

 

Así que no tienes de qué preocuparte, sentir este fenómeno es completamente normal y hace parte de un sistema de monitoreo que nos motiva para seguir dandole vueltas al coco hasta dar con el nombre que buscábamos (por muy frustrante que sea a veces).

 

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Bibliografía

– Brown, A. S. (1991). A review of the tip-of-the-tongue experience. Psychological bulletin, 109(2), 204.

– Facal-Mayo, D., Juncos-Rabadán, O., Álvarez, M., Pereiro-Rozas, A. X., & Díaz Fernández, F. (2006). Efectos del envejecimiento en el acceso al léxico. El fenómeno de la punta de la lengua ante los nombres propios. Rev Neurol, 43(12), 719-23.

– Gollan, T. H., & Brown, A. S. (2006). From tip-of-the-tongue (TOT) data to theoretical implications in two steps: when more TOTs means better retrieval. Journal of Experimental Psychology: General, 135(3), 462.

– Schwartz, B. L., & Metcalfe, J. (2011). Tip-of-the-tongue (TOT) states: Retrieval, behavior, and experience. Memory & cognition, 39(5), 737-749.

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